Capacitación: el cuello de botella para los nuevos empleos mineros en la Puna

La alta expectativa que existe por la generación de empleo que conlleva la expansión de la industria minera en la Puna salteña enfrenta un cuello de botella que resta a las posibilidades de los pobladores de esa zona de conseguir un trabajo de calidad y estable: la capacitación.

El Tribuno tuvo acceso a dos bases de datos de habitantes puneños que se postulan para trabajar en minería y que suman más de 1.500 personas. Entre ellas sólo la mitad tiene secundario completo y un pequeño porcentaje cuenta con estudios terciarios o universitarios. Esa realidad limita las búsquedas laborales que realizan las empresas del sector, sobre todo las que están entrando en fases más avanzadas en sus proyectos.

"La realidad es que hay una gran desocupación en la Puna y para la mayoría de los trabajos que se ofrecen no hay gente calificada en esta zona", describió a este diario Mario Sangeso, un trabajador minero que desde 2020 junto a dos compañeros emprendieron la tarea de elaborar una bolsa de trabajo que se encargan de acercar a las mineras y empresas proveedoras.

"Hace dos años que venimos trabajando de forma desinteresada, sin banderías políticas ni sociales, con el único objetivo de poder ayudar a los de la Puna que buscan una oportunidad laboral, en la lista hay gente desde La Poma hasta Tolar Grande", destacó Sangeso, quien se convirtió en un referente de la minería local tras llevar adelante distintas iniciativas, como la peregrinación desde Mina Patito durante el Milagro y las de los Juegos Olímpicos Mineros.

En esta bolsa de trabajo hay inscriptos 120 mujeres y 380 varones, quienes son los que tienen mayor déficit educativo en general.

Según explicó Sangeso, el grupo etario de entre 25 a 35 años es el más vulnerable de la lista a la hora de buscar trabajo y a la vez el más numeroso. "Es porque muchos no cuentan con secundario completo y a la vez no tienen experiencia laboral. Muchos de ellos no pueden tampoco emprender alguna capacitación porque ya están a cargo de sus hijos y tienen que trabajar", señaló.

Destacó la metodología que habían adoptado las empresas borateras cuando empezaron a producir y algunas empresas proveedoras, que tomaban personal sin experiencia y lo capacitaban. Lo mismo hizo, según dijo, la empresa Mansfield para la mina de oro Lindero.

"Ahora, con el boom del litio no está pasando eso por parte de las empresas que se están instalando", advirtió.

La otra bolsa de trabajo minero de la Puna está a cargo de la Municipalidad de San Antonio de los Cobres. Están inscriptos 732 inscriptos varones y 261 mujeres. Entre los hombres, cerca de la mitad no terminó el secundario o directamente nunca lo inició. Entre las mujeres, el 66% cuenta con el secundario completo. La mayoría carece de especialización sobre minería y afines.

Números oficiales

El último informe de coyuntura de la Secretaría de Minería de la Nación da cuenta que 2021 cerró con 1.912 empleados directos en la actividad minera de la provincia, de los cuales 1.602 son varones; 297, mujeres y 13, que no identificaron su género.

El sueldo en mano promedio entre los trabajadores mineros de Salta fue de $202.760 durante el año pasado.

Por el lado de los proveedores mineros se estima que las empresas locales cuentan con un total de alrededor de 3.000 trabajadores directos.

Las estimaciones que se realizan en el sector es que por cada trabajo directo que se registra en una compañía minera se generan entre dos a cinco más de manera indirecta.

Oferta educativa

La oferta educativa sobre carreras o especializaciones referentes a la minería evidentemente es escasa, sobre todo para las poblaciones adyacentes a los yacimientos.

Un ejemplo es la tecnicatura de Minería que se dicta desde 2013 en Campo Quijano, que es la única posibilidad educativa de ese tipo de Salta. Hasta ahora se graduaron 58 alumnos y alumnas, quienes completaron los tres años que componen la tecnicatura, que tiene una alta demanda. Este año se inscribieron más de 600 personas para cursar en el establecimiento, pero solo hubo lugar para 85.

La Unsa, en tanto, habilitó el año pasado en San Antonio de los Cobres la Tecnicatura Universitaria Industrial Electromecánica. Y por otro lado, hay iniciativas privadas sobre talleres cortos, que son también auspiciados por el Gobierno provincial. Uno de los impulsores es la Cámara de Proveedores de Servicios Mineros y Turísticos de la Puna (Caprosemitp), que desde hace un par de años empezaron a diseñar y organizar cursos de capacitación para los habitantes puneños. La última, que comenzará en mayo, es una formación profesional para conductores de alta montaña.

 

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