Fue una locura lo que se vivió en el estadio de Gimnasia más allá de la tragedia que terminó con la vida del hincha César Regueiro, un hombre de 57 años , que había ido a ver el partido entre el Lobo y Boca correspondiente a la Liga Profesional y murió a causa de un paro cardíaco debido a los gases y la barbarie de la represión policial de una escena desesperante donde frente al pánico las familias que estaban en el lugar se dispersaron y muchos chicos se perdieron de sus padres, con quienes recién lograron reunirse largo tiempo después.

Fueron impresionante las imágenes en las que se ve cómo las familias buscan a los menores que se soltaron de sus manos en medio de la estampida para escapar del efecto de ahogo, asfixia y ceguera de los gases lacrimógenos que lanzó la policía bonaerense. “La familia de Lucas Pérez, que se dirija hacia la voz del estadio que aquí está el menor de 14 de años sano y salvo. Le pedimos a la familia que se dirija hasta aquí para encontrarse con él”, decían por los altoparlantes.

“Matías Correa, tu familia te espera en a voz del estadio”, fue otro de los mensajes a través de los cuales las personas buscaban reunirse pasada ya la medianoche.

Los hinchas comenzaron a meterse dentro del césped como forma de refugio y en medio de la desesperación, muchos nenes se separaron de los papás. Es por ello que la voz del estadio empezó a enumerar los nombres de los chicos para que sus familias puedan ir a buscarlos a la cabina.

“El papá de Thiago, por favor que se haga presente en la cabina. Está sano y salvo”, se escucha en las inmediaciones del estadio Juan Carmelo Zerillo. Muchas personas habían logrado salir de la cancha, pero regresaron en busca de sus familiares que quedaron dentro.

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