Estallan nuevas protestas en todo Chile y ya rige el toque de queda en Santiago

 

 

 

 

 

Luego de las crecientes manifestaciones de los estudiantes contra el alza del boleto del subte, las protestas prosiguieron hoy a lo largo de toda la geografía trasandina. 

El malestar de los estudiantes de distintos niveles educativos sumó a otros sectores de la población evidenciando el malestar existente por el alto costo de las tarifas de los servicios, la persistencia de las jubilaciones privadas (régimen de AFP), la falta de viviendas y la privatización del agua, entre otras.

Los chilenos desafiaron el estado de emergencia y volvieron a las calles donde se registraron nuevos choques con la Policía en varios puntos de la capital, incendios de colectivos y cacerolazos. El gobierno decretó el "estado de emergencia" la noche del viernes debido a los enormes incidentes que estallaron en rechazo al aumento del boleto del subterráneo. Grupos de jóvenes destruyeron los molinetes, incendiaron automóviles e incluso un edificio el viernes. Mientras hoy, por las nuevas protestas, el Ejército de Chile estableció el toque de queda para la capital del país. Mientras en Valparaiso, pasadas las 22, continuaban las violentas protestas. 


La militarización de las calles con soldados y Carabineros, con tanquetas en pleno centro de Santiago, no detuvo a los habitantes que se dieron cita en esquinas y lugares públicos para evidenciar su descontento con las políticas neoliberales llevadas adelante por Piñera.

Los cacerolazos y los grupos de manifestantes se replicaron en numerosas ciudades chilenas. Frente a ellos, Carabineros actuó reprimiendo con golpes, gases lacrimógenos y balas de goma.

 

 

En la comuna de La Florida, la gente fue con su familia y mascotas a hacer sonar sus cacerolas en la estación Trinidad, que ayer viernes resultó dañada en medio de las manifestaciones que dejaron 41 estaciones destrozadas.

En la plaza Brasil, una gran cantidad de jóvenes también se manifestó a los gritos de "El pueblo unido, jamás será vencido".

Las mismas consignas se escucharon en el puerto de San Antonio, donde una multitud se movilizó hacia la costanera.

En Plaza Italia, símbolo de todas las celebraciones, carros lanza-agua y gases lacrimógenas intentan disolver las manifestaciones, aumentando la tensión con fuerzas militares y el rechazo de la ciudadanía que simplemente, dice, manifiestan su protesta frente a los abusos a cara descubierta con solo una cacerola en la mano.

En la comuna de Ñuñoa, donde viven sectores de clase media, las manifestaciones no cesan después de una hora en las estaciones del Metro: siguen acompañadas de cacerolazos desde los edificios y bocinazos de automovilistas. No hay un líder de las protestas, ni tampoco grupo determinado y menos un partido político detrás de este inédito movimiento que en cuatro días ha revolucionado la ciudad.

Para algunos, el alza del pasaje del Metro fue la gota que rebalsó el vaso de la indignación ante una suma de abusos que acusan los ciudadanos: alza de la luz, demoras en el pago de licencias médicas, bajo sueldos, míseras pensiones, sin que la autoridad ofrezca una respuesta concreta y real.

El presidente Sebastián Piñera citó a todos los alcaldes y parlamentarios de la Región Metropolitana a reunión en La Moneda. El jefe de zona en estado de emergencia, general Javier Iturriaga, anunció un nuevo sobrevuelo, luego que esta mañana dijera que tras su primer vuelo "la ciudad está en calma".

Y como el Estado de Emergencia se prolongará se analiza que el lunes no haya clases para los chicos, algo que se definía por estas horas.

 

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