Habemus fecha. Estamos en campaña

Por módicos 500 millones de pesos, el 7 de mayo iremos a votar para elegir gobernador, vicegobernador, intendentes, comisionados municipales, diputados y concejales. Y no es una ironía sino una realidad, para una provincia con equilibrio fiscal y donde sobra plata, según palabras del gobernador Morales. Si es así, ese gasto no derrumbará la economía doméstica, pero a cambio, ordenará la política local. Y más temprano que tarde, permitirá que todos, especialmente el GM, nos dediquemos a pensar qué hacer con el país, en las elecciones generales, cuando tengamos que votar por presidente y vice, senadores y diputados nacionales. Así lo planteó el ministro de Gobierno Normando Álvarez García, quien además, dejó algunas puntas para desenredar un ovillo de especulaciones dignas de ser analizadas.

Primero elegiremos en Jujuy, “evitaremos así el amontonamiento con el proceso electoral nacional”, para que definamos y discutamos “nuestros temas” apartados de la agenda nacional, definió “Chiqui”. Si las encuestas aciertan, la UCR, del GM, obtendría otra victoria, y luego, las autoridades electas, las maquinarias del Estado y de la militancia, y el propio gobernador, concentrarían sus esfuerzos en la candidatura presidencial, que se poster gó para febrero o marzo

Un segundo análisis es la posibilidad de la candidatura a gobernador del ministro de Hacienda y Finanzas, el contador Carlos Sadir, pilar fundamental de la prolijidad y la previsibilidad económica de Jujuy, sobre los que el GM asentó con confianza su gestión. Sólo mencionar que “sería un buen candidato” disparó lo que el GM venía manteniendo in pectore, por lo menos desde mayo, cuando habría decidido inclinar la balanza a favor de Carlitos y no hacia el lado del “Chuli”, que también con sobradas razones (los miles de votos que siguen al arquitecto Raúl Jorge, y aumentan desde hace cuatro mandatos en San Salvador de Jujuy), que, orgánico y disciplinado, sigue esperando “que decidan los correligionarios”. Otro exitoso intendente quedaría en el camino, el sampedreño Julio Bravo, el único que expresó su voluntad de manera explícita. En la UCR, de elecciones internas, obviamente, ni hablar. Todos los pequeños detalles los resolverá la poderosa Convención partidaria. Porque lealtad y obediencia al GM ni se debaten ni se cuestionan.

Otra punta en el ovillo fue el anuncio de la posibilidad de que en la fórmula radical del 2023, vuelva a llevar un vice peronista. El ministro, prudente y misterioso, no definió a qué peronismo le confiarían ese acompañamiento. La lógica indicaría continuidad de la alianza con Primero Jujuy, que lidera el vicegobernador Carlos Haquim, escindido del justicialismo. Mentideros cercanos a Primero Jujuy hacen trascender que la alianza de Cambia Jujuy, desgastada, está llegando a su fin, luego de un “ciclo exitoso”, con muchos altibajos. Dicen que el jefe del espacio y su estado mayor analizan ir por una experiencia electoral propia, acompañados por los partidos del frente, y alguna ayudita de los amigos que bajaría desde Buenos Aires, y a la que no serían ajenos ni Sergio Massa ni Juan Manzur. Otros mentideros, los radicales, deslizan que el GM analiza alternativas: todo un intríngulis, considerando la fragmentación del justicialismo local. En primera línea ubican al PJ local que preside el diputado Rubén Armando Rivarola, quien conduce lo que él llama una oposición responsable, no salvaje, que prioriza los intereses de Jujuy, antes que poner palos en la rueda por el enfrentamiento mismo. Esto significaría el nacimiento de un nuevo acuerdo o movimiento provincial que obligaría a replantear profundamente la vida política jujeña, particularmente al PJ. También hay otras variantes peronistas, muchas, que alimentan las usinas del planeta UCR.

El 7 de mayo, y su cronograma electoral, están a la vuelta de la esquina, y vaticinan un verano caliente y vacaciones cortas para la clase política. Y para el peronismo jujeño, la necesidad de definir su situación de manera urgente. Es oportuno recordar algunos da‑tos al amable lector de la última elección para gobernador en el 2019: El Frente Cambia Jujuy (UCR y Primero Jujuy) de Gerardo Morales/Carlos Haquim, alcanzó 176.482 votos, por el 43,75%. El Frente Justicialista de Julio Ferreyra/Adrián Mendieta, logró 132.186 votos, por el 32,77%. El Frente Juntos por Jujuy de Guillermo Snopek/Fernanda Colque, logró 42.062 votos, por el 10,43%.

Unidad Ciudadana, de Paula Álvarez Carrera/Néstor Martearena, alcanzó 10.239 votos, por el 2,54%. Frente Patriótico de Todos de Alejandra Cejas/Rafael Vargas, logró 3,457 votos por el 0,86%. Frente por Jujuy y su gente de René Casas/Gustavo Briones, logró 13,543 votos, por el 3,36%. Una sencilla sumatoria de peronistas, peronistas disidentes, panperonistas, neoperonistas o filoperonistas, muestra que unidos hubiesen alcanzado un 49,96% de los votos y el Gobierno de Jujuy. Claro, hubiesen tenido que sentarse a una mesa de acuerdos, ceder con grandeza, a tragarse sapos con resignación, y marcar un rumbo común inteligente. Quedó claro que no fue posible. Ahora, ¿alguien iniciará otro intento, o volverán a mostrar las mil caras de un justicialismo sin destino? Aquel año, la Izquierda de Alejandro Vilca (PTS- FIT) y el PDP de Carlos Santillán no alcanzaron a romper el piso del 5% del padrón y no obtuvieron representación parlamentaria. Todas estas son sólo memorias y conjeturas sobre la única realidad de elecciones convocadas, que además, se realizarán junto con las de 48 Convencionales Constituyentes, que reformarán parcialmente la Carta Magna.

Posiblemente el GM encabezaría las listas radicales, reafirmando su condición de locomotora, que conduce y arrastra el numeroso, pesado, y a veces trabado convoy del oficialismo local. Otra noticia sobresaliente de la semana fue la presentación formal del Presupuesto 2023 de la Provincia, que quedó en la Legislatura, para ser estudiado. Asciende a poco más de 403 mil millones de pesos, y prevé, igual que el nacional, una inflación del 60% anual. Se aprobará, obviamente, pero sólo será una referencia para los gastos funcionamiento del Estado, los sueldos, los desembolsos electorales y otros “imprevistos” de campaña. Una réplica en miniatura del simulacro de normalidad que el ministro Sergio Massa lleva adelante, con esperanzas de cumplir con el plan “Llegar”, y el subplan “Vamos viendo”.

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